viernes, 2 de mayo de 2008

Davos.

Os reproduzco un extracto de un artículo que, en defensa de Bill Gates, escribe Fernando A. Iglesias, periodista argentino especializado en temas de globalización. Rebate la calificación peyorativa de "comunistas liberales" a los asistentes al foro de Davos por el intelectual esloveno Slavoj ZizeK:

" ... un verdadero mundo al revés en el que los magnates económicos se oponían a la ulterior concentración de la riqueza propuesta por el poder político democrático, 120 de los hombres más ricos de los EE.UU. liderados por Gates y entre los cuales se encontraban George Soros, Ted Turner y varios Rockefellers, llamaron públicamente a conferencia de prensa y firmaron un documento reclamando que se subieran las tasas de herencia, en vez de bajarlas. Bill Gates declaró: "Tasar multimillonarios muertos es más justo que tasar a quienes no son tan ricos y aún están vivos".

¿Simple palabrerío? La Bill & Melinda Gates Foundation es la más grande fundación de beneficencia del mundo. Garantiza fondos para la educación universitaria de las minorías discriminadas de los Estados Unidos, para la prevención del sida y las enfermedades tropicales en Africa, y provee 90% del presupuesto sanitario mundial contra la polio. En 2005, Gates donó veintiocho mil millones de dólares a su propia fundación, lo que obliga a ésta, por ley federal, a donar a su vez al menos mil millones anuales en obras como las mencionadas. No satisfecho, en 2005 el dueño de Microsoft hizo una contribución adicional de 750 millones de dólares al Fondo Internacional para la Vacunación, contra enfermedades de la pobreza, como la difteria, la tos convulsa y la fiebre amarilla.

Desde luego, Bill Gates no es un revolucionario. ¿O sí? Durante la Revolución de revoluciones, la francesa, no sólo el carácter hereditario del poder político estuvo en discusión: la apropiación de la herencia económica individual por parte del Estado formaba parte del programa de las agrupaciones radicales, de la liderada por el antecesor del socialismo Grachus Babeuf. La idea era simple: más fácil que expropiarle el dinero a un rico aún vivo sería hacerlo cuando estuviera muerto. Después de tantos sinsabores, el socialismo bien podía esperar una generación. De allí, la socialización de la herencia pasó al campo marxista, hasta aparecer como uno de los puntos propuestos por Marx en su Crítica al Programa de Gotha.

Gates no se ha limitado a reunir el mencionado grupo de 120 hiper-ricos estadounidenses que quieren pagar más tasas al morir, sino que ha establecido en su testamento que sólo un 1% de su herencia irá a parar a manos de sus descendientes, dejando el restante 99% para obras de beneficencia internacional ...."

Para el propósito de mi post es suficiente. podéis leer ambos documentos en internet con una búsqueda simple. Cuando Explico a mis alumnos cómo surgieron los primeros sistemas de previsión social les digo que una familia de x miembros de finales del XIX
(x>6 casi siempre), en cualquier ciudad de la Europa industrializada de entonces, tenía cuatro posibilidades de afrontar las adversidades: el ahorro (algo imposible en sus condiciones), las mutualidades (mal vistas por el poder como germen de insatisfacción, organización y acción política), el seguro privado (algo también fuera del alcance de un obrero de entonces) y la beneficencia (la más indigna, calmaba las conciencias de las damas burguesas y humillaba aún más a los menos afortunados).

Marx reconoció que la invención de la máquina de vapor hizo palidecer todas las revueltas políticas hasta la fecha. ¿No diría lo mismo de la aparición de internet? Los popes de la sociedad postindustrial pretenden resolver los problemas de un mundo globalizado con una pirueta intelectual y una solución del XIX: la caridad; eso sí, aplicando técnicas financieras de retorno: mi mérito volverá a la sociedad convenientemente capitalizado ..... cuando yo muera. Con una mano os daré todo lo que con la otra os vaya quitando durante mi existencia creadora de riqueza y progreso. Meritocracia salvaje y caridad. Menudo cóctel.

Saludos.

1 comentario:

Merche Pallarés dijo...

Creo que a los muy ricos habría que imponerles altos impuestos no solo cuando mueran pero tambien en vida y así poder rebajarlos a la clase media trabajadora. El reparto de la riqueza está muy mal distribuida y como tu dices tienen que apacigüar su conciencia inaugurando fundaciones (que, dicho sea de paso, tambien les traen beneficios...). Besotes, M.